«Tan solo el fin del mundo» en Naves del Español
Louis ha huido de su familia durante años. Los ha abandonado. Escapa de allí para construir una vida nueva a espaldas de la familia en la que creció. Y cuando recibe la noticia de su inminente muerte, decide volver como el hijo pródigo para, dice él, comunicar su muerte. Buscando no se sabe muy bien qué: ¿el cierre de un ciclo?, ¿el perdón por su ausencia?…
Con el paso del tiempo podemos descubrir otra lectura de este texto que no tiene tanto que ver con la muerte física si no, con la muerte espiritual y, sobre todo, de la muerte metafórica esa entidad que es la familia; lugar para soñar o vivir en pesadilla. En la puesta en escena, se subraya el aspecto filosófico y poético del texto, por un lado a través de los monólogos de los personajes que se interpretan épicamente y por otro, por un ser enigmático que transita por la escena y por el tiempo, generando tensión dramática. La familia y sus claroscuros queda ante nuestra mirada como si la viésemos a través de un microscopio.
Adolfo Simón


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