Delicias clásicas en Madrid
El programa que ha preparado la Compañía Nacional de Teatro Clásico consta de dos piezas deliciosas de formatos diferentes y para público de todo tipo.
En la Sala pequeña…«La infancia es juego»
Entre la lucidez y la locura, el pasado áureo y el presente, cuatro intérpretes cobran vida al representar breves piezas cómicas donde la infancia y la vejez se tocan, se encuentran, se reconocen y se acarician. Ambos mundos comparten una hermosa fragilidad, una sensibilidad acrecentada, una forma de experimentar el mundo con los sentidos.
La Compañía Ultramarinos de Lucas crea una pieza en la que cuatro personajes añoran un tiempo de teatro donde la belleza y la poesía fue el eje de su existencia. Y saltándose las reglas de la realidad, recuperan el entusiasmo y la energía para generar una escena positiva que el espectador recibe con placer y sonrisas.
En la Sala Grande… «Los bufos madrileños»
Francisco Arderius, actor, cantante, inteligentísimo e innovador empresario teatral, introductor en nuestro país de la fórmula de la ópera bufa de Offenbach que con su compañía de los Bufos Madrileños (más tarde Bufos Arderius) puso patas arriba el teatro en la España de los convulsos años que antecedieron y sucedieron a la revolución de 1868, la Gloriosa. Gracias a la visión artística y empresarial de Arderius se estrenaron en el Teatro de los Bufos algunas de las obras lírico-dramáticas más importantes de este difícil periodo de la historia del teatro español.
Es una suerte que una Compañía Nacional, en este caso la Clásica, recupere y apoye obras que han quedado en el olvido sin razón. En este caso, se recupera una pieza que en su tiempo fue popular en los escenarios madrileños y que, con el tiempo, fueron la inspiración para otras formas escénicas. Aquí, la dramaturgia y puesta en escena que propone Rafa Castellón, nos permite conocer a fondo y disfrutar de aquellas formas cómicas y disparatadas de teatro. Rodeado de un equipo excelente, consigue un espectáculo brillante y delicioso que nos deja con ganas de que otras obras bufas vuelvan a nuestra escena actual, seguro que el público lo agradecería en estos tiempos de asepsia escénica.
Adolfo Simón


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