«Everywoman» en el Teatro María Guerrero
En 2020, en plena pandemia del virus Covid-19, una mujer escribe a una actriz: no le queda mucho tiempo de vida y lamenta no poder ir más al teatro, aunque le hubiera encantado subirse ella misma al escenario. Algún tiempo después, Ursina Lardi y Milo Rau fueron a ver a Helga Bedau a su casa, en Berlín, y la filmaron. Como respuesta a sus últimos deseos, la antigua maestra se ve transportada al escenario, en una pieza en la que Ursina Lardi dialoga con ella a través de la grabación.
A veces, una carta puede provocar que todo el status quo se mueva como ocurre con el efecto mariposa y facilite que el pensamiento se transforme. Un gesto pequeño de alguien que no tiene nada que perder, posibilita una reflexión profunda sobre el tiempo y sus agujeros negros. Esta obra es un canto a la vida y a la memoria, aunque surja a partir de una noticia de muerte, porque todo se transforma y nada está atrapado en el vacío. Un ejercicio de amor al teatro y a quién lo ama más allá de la muerte, con emoción y sensibilidad.
Adolfo Simón


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