«Chicago» en el Palau de les Arts de Valencia
Existe una fascinación desmedida por el mal, hoy y siempre… Los mayores delincuentes tienen legión de admiradores que les escriben cartas de amor a la cárcel. Si escuchamos las noticias diarias, lo que tiene mayor audiencia son los crímenes, cuando más violentos, más atraen. ¿Qué mueve al ser humano a dar rienda suelta al animal que se oculta en nuestro interior?¿Por qué atrae el vértigo del delito?. De todo esto y más habla «Chicago» y por eso es un imprescindible año tras año en las carteleras mundiales de los grandes musicales. Los grandes musicales como «Chicago» no caducan, porque hablan de esos temas universales que nos importan y atraen desde que el tiempo es tiempo. Y además, tiene un formato de cabaret literario, con la orquesta incluida en la escena y con una leve presentación de cada uno de los números. No precisa de grandes decorados ni artificios escénicos, lo que importa es el elenco que, en esta producción es excelente. Las coreografías son míticas y bailadas como lo hacen estos bailarines y bailarinas, se convierten en instalaciones físicas de una precisión corporal fantástica. Tiene, además, este musical, momentos interpretativos, incluso escenas de gran gestualidad y humor; se pasa por mil y una sensaciones durante la función. Ya he comentado que la orquesta está dentro de la escena, ocupando un espacio que por momentos también participa de la acción y, sobre todo, suena estupendamente, manteniendo el ritmo y las cadencias de canciones que ya están instaladas en nuestro imaginario. Y si todo esto fuese poco, se presenta en el Palau de les Arts de Valencia, convirtiendo este templo de la música es un cabaret golfo y transgresor que hace las delicias del público. Si están por Valencia de veraneo o viven allí, no se pierdan «Chicago», reirán y se emocionarán a partes igual y, al salir… se preguntarán… ¿Qué haría yo si un día se despierta el mal que duerme en mi interior?.
Adolfo Simón




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