«Coriolano después de William Shakespeare» en el Teatro Bellas Artes
En Roma la democracia apenas asoma tal y como la conocemos hoy. Hay una crisis de alimentos por los altos precios del trigo: inflación. El pueblo quiere comer. Se produce una huelga, una revuelta, que enfrenta a patricios y plebeyos por las calles, y a sus representantes en el senado. Hay que elegir al cónsul. Los patricios proponen al conservador Cayo Marcio, joven, pero experto militar que odia al pueblo. Sin embargo, necesita sus votos, ha de pedírselos, rogárselos, como paso necesario para ser proclamado Cónsul.
¿Les suena esta sinópsis?, podría ser la crónica de muchos lugares de nuestro tiempo, de muchas democracias que, para sobrevivir, tienen que generar conflictos que las hagan ¿mejores?. El gran debate, que también se da en la obra, de nuestro tiempo, pone frente a frente múltiples intereses que no siempre se resuelven pacíficamente. La puesta en escena es sencilla y efectiva, poniendo en diálogo el pasado y el presente.
Adolfo Simón


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