«The Seven Streams of the River Ōta» en los Teatros del Canal/Festival de Otoño.
Ilustrando tres plagas del siglo XX, Robert Lepage construyó en 1994 la pieza fundacional de su compañía canadiense Ex Machina, The Seven Streams of the River Ōta, una experiencia memorable que lo situó como uno de los directores esenciales contemporáneos. Sus siete horas de duración avanzan por la memoria histórica de la pasada centuria: de la bomba de Hiroshima a los campos de concentración, al sida, a través de historias íntimas de personajes anónimos. Décadas después de aquel estreno, Lepage ha rescatado esta proeza dramática encarnada por personajes que oponen la sensualidad o la risa a la adversidad: una hibakusha irradiada que sobrevive a sus heridas, una artista que descubre el camino del Medio donde no lo esperaba…o un joven bailarín que viaja para iniciarse al butoh.
Robert Lepage ya forma parte del olimpo de los grandes creadores del siglo XX. Desde lo pequeño, de las historias personales, ha construido grandes epopeyas para hablar del origen, de la identidad, de las sombras y las luces del ser humano. En esta obra, que se puede contemplar ahora en Madrid, viaja en el tiempo para hacernos reflexionar de dónde venimos y a donde vamos…y lo hace con poesía y belleza, sin estridencias, con magia escénica…siete horas que se vuelven siete suspiros de puro teatro. Todavía resuena en mi cabeza aquella otra maravilla con la que se presentó hace décadas en Madrid: «La trilogía de los dragones», otra obra de arte escénica.
Adolfo Simón


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