«Una madre de película» en el Teatro Bellas Artes.
Eva María, a las tantas de la madrugada, ha recibido un tajante mensaje de Alejandro, su único y adorado hijo: debe entrar en su habitación y buscar en un cajón cerrado con un candado un documento que necesita con urgencia para la Universidad americana en la que estudia. Urgente es «ya, ahora, sin perder un instante, mamá». Alejandro, que conoce muy bien a su progenitora, le advierte de que no caiga en la humana (y especialmente maternal) tentación de hurgar en sus cosas aprovechando la estupenda ocasión. Eva María promete a su hijo cumplir a rajatabla su cometido, pero una vez inmersa en el encargo… ¿Quién está libre de pecado?.
Toni Acosta, de la mano de fragmentos cinematográficos, realiza un maratón escénico en el que se transforma en múltiples personajes a partir de la música o la estética de muchas películas que forman parte de nuestra memoria personal. Y entre esos fragmentos de metraje, la madre que interpreta, también se sumerge en sus miedos y recuerdos, abordados desde el humor, porque sin esta emoción, es complicado sobrevivir a los envites que nos plantea el día a día. Al final, rodeada de mil y un objetos, se encuentra con el regalo secreto que su hijo le ha dejado como acto de amor. Juan Carlos Rubio ha creado un traje a la medida de la energía y potencial de esta fantástica actriz.
Adolfo Simón


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