«Txalaparta» de Kukai Dantza en el Centro Danza Matadero.
La Txalaparta [Instrumento de percusión tradicional del País Vasco] suena a partir de los golpes que van produciendo los que la percuten, pero una vez concluido el acto de tocar, ninguno es dueño de lo que ha sonado; no se puede agarrar, su naturaleza desafía la fijación, el golpe se convierte en algo liberador que muta el alma del que trabaja. La escucha y la percepción del propio cuerpo se tornan más profundas, se convierten en vuelo. Es la multiplicación de las potencias de la acción; es la evidencia de ese amasijo de materias diversas que somos.
El espectáculo es sobrio y preciosista. El inicio es contundente, la txalaparta inunda de sonidos ancestrales la escena, provocando un inicio ritualista con el que invitan al público a sumergirse en un universo de luces y sombras para experimentar experiencias diferenes. Los intérpretes son músicos y actuantes al tiempo, creando unas partituras físicas y sonoras de gran ensoñación. La pieza es un ejercicio minimalista en el que un mismo dibujo coreutico se repite hasta el infinito en diferentes texturas y ritmos. Una obra que bebe de la tradición para llegar a una mirada contemporánea sobre la misma.
Adolfo Simón


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