Revista digital de Artes escénicas -Año 12º-

«Camino a la Meca» en el Teatro Bellas Artes.

El teatro lleno, todo el público en pie al finalizar la función, normal, tras la representación, se crea un silencio inmenso, ese que se oye cuando se ha vivido una experiencia inolvidable. Todo el tiempo, aunque no hable, está la mirada sobre Lola Herrera, ha conseguido en esta obra, gracias a sus compañeros dentro y fuera de escena, claro, pero sobre todo a ella, por permitirse «ser» durante una hora y media, realizar uno de sus mejores trabajos, sin forzar nada, está y se mueve como si ese sueño utópico de la obra fuese el que ella desea para el mundo en que vivimos. Asistir a «Camino a la Meca» es mucho más que acudir a ver una función de teatro, es experimentar en colectividad un tiempo sobre la vida y el tiempo, sobre los deseos y los sueños inesperados. La gran Lola Herrera, de nuevo habitando escenarios.

Adolfo Simón

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