«El bateo y La revoltosa» en el Teatro de La Zarzuela.
La propuesta de un programa doble ha sido especialmente útil en la zarzuela, donde la
coexistencia de obras breves ha permitido propuestas exitosas. Esta práctica se remonta
al siglo XIX, cuando las zarzuelas en un acto solían representarse juntas o combinarse
con sainetes hablados. Con el siglo XX, estos emparejamientos comenzaron a responder
a criterios más conceptuales, uniendo títulos por tema, estilo o autor.
La propuesta de este programa doble juega con un espacio que nos sitúa en la primera parte en un barrio en reconstrucción, como suele estar una gran ciudad casi siempre y, en la segunda parte, ese barrio tiene ya una fisonomía para poder vivir en él cómodamente. Este juego de estéticas, permite que las historias y los personajes vayan contando su peculiar vida poética.
Adolfo Simón


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