«La patética» en el Teatro Valle Inclán/CDN.
Madrid, 2025. Pedro Berriel, un director de orquesta de 53 años, se encuentra inmerso en la grabación de la Sinfonía Nº 6 de Chaikovski. Tan concentrado está en su tarea, que asume con naturalidad que el compositor ruso siga con atención los ensayos a su lado. Pero tal vez, la verdadera razón de este delirio sea que el director se encuentra en la fase terminal de una terrible enfermedad. La angustia por culminar la obra artística que, de alguna manera, suponga una resistencia a su propia muerte, se mezcla con la angustia real que esta le produce.
Si supiéramos cuando moriremos el día que nacemos, seguramente, viviríamos a contra reloj, no saber la fecha del final nos hace sentirnos eternos, que podremos con todo mientras dure la existencia. Ha de llegar el «aviso» para darnos cuenta de lo frágiles que somos, para reconocer que la existencia es un sueño enloquecido, una pesadilla maravillosa de la que no despertamos al final. Saber que todo va a terminar nos permite perder la cordura y ver con mayor claridad lo que es importante y lo que no, tal vez demasiado tarde…y ahí aparece el teatro, que nos permite ver lo patéticos que podemos ser creyendo que seremos invencibles. Un montaje sobre el final de muchas cosas pero que, como en toda buena comedia, el horror se soporta mejor con humor.
Adolfo Simón


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