Revista digital de Artes escénicas -Año 12º-

Paisaje desolador en danza.

Este fin de semana se ha clausurado la última edición del Festival Madrid en Danza con un tríptico de espectáculos con denominador común. Algo atravesaba los espectáculos, una atmósfera cargada de sombras y fantasmagorías.

En «Tierras raras», Luz Arcas no traslada a un tiempo de cuerpos en mutación, a un universo en negro y plástico, una nueva tierra infértil. Allí, los sonidos, las voces, los cuerpos, los materiales…construyen un horizonte sin vida y emoción. Un futuro gestado por le humanidad de hoy.

En «Luz sobre las cosas», Guillermo Weickert nos invita a mirar la escena desde las entrañas de la misma, como si de un objeto nuevo se tratase. En el escenario, el tiempo tiene otra medida y la luz ilumina de forma indirecta, para que se vea claridad en la penumbra.

Y en «Crowd», Gisèle Vienne nos sitúa en una escena crepuscular donde los cuerpos se activan o desactivan en función de la energía que se concentra en el escenario. En aquel paisaje no hay salida, todos los que habitan el encierro tendrán que buscar el sentido de su movimiento.

Adolfo Simón

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