«Jerusalem» en la Sala Mirador.
Día de San Jorge, patrón de Inglaterra, en una localidad rural que desde esa mañana acoge la feria del condado. Johnny Byron el Gallo parece ser el hombre más odiado del lugar. Es un broncas al que han prohibido la entrada en todos los bares de la ciudad. Las autoridades quieren desahuciarlo para construir una nueva urbanización en el bosque que ocupa hace años. Y para colmo, todos piensan que está implicado en la desaparición de una chica de quince años, la reina juvenil de las fiestas de mayo, por lo que un matón quiere darle una paliza…
Jerusalem ya es un clásico del teatro contemporáneo, desde su estreno ha recorrido muchos escenarios del mundo. Hay varias razones para que esta obra trascienda al tiempo, el trasfondo de la historia en la que unos perdedores tratan de encontrar su lugar en el mundo, en un tiempo donde la especulación y el abuso están a la orden del día. También es interesante esta función porque tiene como protagonista a un personaje de los que dejan huella, de esos que cualquier actor querría encarnar. Esta producción llega desde Extremadura para demostrar que fuera de las capitales también hay empeño por realizar un teatro comprometido.
Adolfo Simón


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