Revista digital de Artes escénicas -Año 12º-

«La Traviata» en el Teatro REAL.

Una apasionada historia de amor entre Violetta, una cortesana, y Alfredo, un aristócrata, en París. Su felicidad se ve amenazada por la sociedad y la tuberculosis de Violetta, que la acaba matando. La muerte de la prima donna en el último acto de un melodrama romántico italiano exigiría, en circunstancias normales, una magnífica escena con coros, un lírico cantabile y una vibrante cabaletta. Verdi desestimó esta añeja fórmula ya desde su Nabucco, pero en La Traviata dio un paso más audaz concediendo a su protagonista absoluta unos sencillos couplets a la francesa: la desoladora aria «Addio del passato» podría explicarse por la ambientación parisina de esta obra, pero el instinto dramático verdiano estaría subrayando también las diferencias de clase entre las «reinas» del melodrama romántico y esta mujer de carne y hueso, cuyo estigma la condena a una muerte solitaria y anónima, en un ejercicio de realismo teatral sin parangón aún en las décadas venideras. Este emblemático título sube al escenario del Real en la icónica producción de Willy Decker que no pudimos disfrutar en mayo y julio de 2020 a causa de la pandemia.

Una producción sobria, centrada en los personajes protagonistas, en un espacio simbólico que genera una mirada más contemporánea de esta emblemática obra. Mas teatral que otras producciones que se han disfrutado en el coliseo madrileño. Los coros en esta propuesta son un elemento atmosférico que acompaña poéticamente la acción mientras la música eleva las emociones del público al máximo. La Traviata sin una cantante excepcional quedaría frágil, aquí, por suerte, la protagonista realiza un trabajo actoral y de canto magistral, como pocas veces se suele ver en los escenarios operísticos, una experiencia fantástica.

Adolfo Simón

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