«Nadie sabe lo que sufre un caracol» en el Teatro del Barrio.
Esto no es un recital de poesía. No es un show, ni un espectáculo, no es un concierto ni una performance. Tampoco es teatro. Esto es una invitación a mi casa, a mi cuerpo. Al cuerpo de todas las mujeres. Al cuerpo de mi madre, de mi hermana, de mis amigas. Esto es abriros las puertas del escritorio de mi cuarto, de mi soledad, de la nevera vacía, y a veces, de la nevera llena de comida de mi abuela.
Con estas palabras se empieza la propuesta y se es fiel durante la hora que dura. En ese tiempo, se hace un viaje autobiográfico a la memoria de una mujer cualquiera, de las mujeres…y el público lo recibe con agrado.
Adolfo Simón


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