«Los días perfectos» en el Teatro de La Latina
A partir de la lectura, en un centro de documentación de Texas, de originales de cartas que William Faulker le había enviado a su amante Meta Carpenter, nuestro personaje decide dar revisión a su matrimonio; repasa su vida sentimental, los cambios a partir de 17 años de convivencia, el deseo de la creación de una familia y su inevitable rutina; lo que se extravía, lo que logramos retener, Flo que se ambiciona no perder, el natural devenir de un amor que se presentaba idílico en la juventud.
Leonardo Sbaraglia aparece en escena con una fragilidad que emociona y durante toda la obra, transita por sensaciones y sorpresas que van reconduciendo su vivencia personal y el viaje iniciático por el escenario. Es complicado siempre llevar una novela al teatro, pero en este caso, la adaptación y dirección de Veronese permite que conectemos con ese «descubrimiento» sobre el misterio de vivir con sueños que a veces se alcanzan y en otras ocasiones, se diluyen.
Adolfo Simón


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