«El entusiasmo» en el María Guerrero.
La crisis del ser humano es una constante en el teatro. Situar a los personajes en situaciones de cambio, de transformación o superación suele interesar al público porque, de ese modo, tiene un espejo donde mirar su pasado, presente o futuro. En «El entusiasmo», una pareja joven con hijos va descubriendo que no es oro todo lo que reluce y que cualquier imprevisto no suele facilitar la vida en el día a día. El equipo actoral se desdobla en múltiples situaciones y personajes para empujarnos a ese entusiasmo perdido en el camino.
Adolfo Simón


Debe estar conectado para enviar un comentario.