¿Cómo acaba una bailarina cumpliendo treinta años de cárcel por acto terrorista?…Pili solo quería bailar, pero jarta de batallar en la precariedad de los que luchan por vivir del arte, un día llega a su límite y decide hacer algo.
Este es el punto de partida de un monólogo que es mucho más que eso, es un grito sobre la dignidad de los artistas y, al fin, del ser humano. La actriz juega todo el tiempo con las historias que se le vienen encima y que truncan sus pasos en la vida y en el escenario. Nada de lo que se cuenta es anecdótico porque es el día a día de los jóvenes en un mundo hostil que no da oportunidad por igual a todo el mundo. En la pieza, se baila, se sueña, se defiende una posibilidad de futuro…y que los deseos sigan moviendo el mundo.
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