«Niebla» en Nave 10
Niebla, publicada en 1914, tiene en el título la metáfora de la novela: la niebla que difumina la frontera entre la realidad y la ficción. Augusto Pérez, el protagonista, es un joven adinerado que habla mucho con sus amigos intentándose encontrar a sí mismo. Cuando su novia lo abandona por otro, acude a Unamuno, que le dice que un personaje no puede suicidarse. Fernanda Orazi, enamorada de ese inevitable destino, se inspira en esta premisa trágica del ser, en ese personaje, para proponer una pieza inspirada en Niebla, siguiendo su modelo escénico de sobriedad, humor, virtuosismo y, al igual que Unamuno, riesgo formal.
Si es complicado llevar una novela al cine o al teatro, Niebla de Unamuno es todavía más difícil. La clave estaría en cómo conectar el trasfondo de la trama, la esencia de la historia a la escena, comprimiendo no solo el lenguaje si no, también, que espacialmente nos muestre el universo poético y plástico. Fernanda consigue, al jugar con la obra con una mirada contemporánea, extraer todo el humor, el disparate y el vacío existencial con el que entender, no solo lo que le pasa al personaje, también lo que nos pasa a nosotros frente a un espejo delirante en el que nos vemos con una distorsión nítida. Hay que tener disposición para este espectáculo, si se aceptan las claves en que está la propuesta, es un hermoso y brutal viaje. Y todo el elenco, y la técnicas artística, juega a fondo con la idea. Un trabajo potente en nuestra cartelera.
Adolfo Simón


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