En Mi suicidio, libro de una sinceridad profunda y decisiva, Henri Roorda desgrana las preguntas esenciales de la vida, el amor, la sociedad, el trabajo, el placer, mientras prepara su fin. Este texto existencialista avant la lettre, conciso, tan puro como la belleza que le ataba a la vida, nació con el título de El pesimismo alegre. Henri Roorda no era un ser enfermo, desesperado o embargado por una pasión imposible. Había sido un dandy, un degustador de “los alimentos terrestres”, un hombre sensual que gozaba con los placeres mundanos.
Que importante es elegir al actor o la actriz para según qué obra, en este caso, Mario Gas; que ha sido director de escena la gran mayoría de su carrera, fue actor también, durante un tiempo. Dicen que los directores deberían pasar por la actuación en algún momento, para entender mejor los mecanismos de los intérpretes en los procesos y la escena. En esta ocasión, el personaje y el actor tienen, aparentemente, muchas conexiones, mucha coincidencia en la forma de ver el mundo y, por tanto, observamos la escena como una prolongación de la vida. Teatro de la vida.
Adolfo Simón











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