El buscón con dirección y versión libre de Alfonso Zurro para el Teatro Clásico de Sevilla
Llevar a escena una gran novela y más si es de dominio popular, es un gran riesgo. Siempre habrá quien piense que es demasiado corta la adaptación o demasiado larga…O que tiene pasajes flojos y se omiten los interesantes, etc, etc, etc… Si tuviéramos en cuenta esta premisa, nunca se habrían visto escenificados algunos relatos o historias que no nacieron para el teatro. Dicho esto, en el programa de mano no se engaña a nadie, se deja bien claro que es una versión libre del también director de la pieza escénica, Alfonso Zurro; un hombre de teatro con muchos textos escritos y muchas puestas en escena realizadas…Últimamente se ha publicado un delicioso volumen que contiene cien mini piezas escénicas para ascensor. Hago este preámbulo porque lo que está claro es que no le falta oficio ni a él ni a los colaboradores e intérpretes de la función. La escenografía evoca una tienda de ropa de segunda mano que permite que los actores se pierdan en el laberinto de casacas y chaquetas para surgir de nuevo de él convertidos en otro personaje. Son siete actores que se multiplican en un buen número de seres que deambulan por el escenario, solo el buscón es interpretado todo el tiempo por el mismo actor aunque cambia de aspecto según esté situada la acción en una época u otra. Alfonso Zurro plantea un tránsito vertiginoso entre uno y otro relato, todo ocurre a ritmo ágil y a vista del público. Pero el gran hallazgo está en el juego temporal que se establece, a veces la peripecia ocurre en el pasado, otras en el presente y en algunas ocasiones, vemos a personajes de otro tiempo dialogando con gente de hoy; sin duda, un guiño dramático con el que nos hacen pensar que, desgraciadamente, poco ha cambiado en la manera de ser de los pobladores de este país…A fin de cuentas…O pisas o te pisan.
Las representaciones se llevan a cabo en un espacio singular: Espacio Santa Clara de Sevilla donde un bello patio acoge la función, tal vez hubiera sido interesante que la dotación técnica del lugar fuese más potente. En el hall se puede disfrutar de una estupenda exposición: Todas las circunstancias son el marco de Julio López Hernández, a partir de los trabajos previos para el monumento a Antonio Machado.
Adolfo Simón


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