Arte diverso
BERNARDÍ ROIG en la Sala Alcalá 31 de Madrid con la exposición «Cuidado con la cabeza».
http://www.madrid.org
CARMEN, lectura de un mito en La casa del lector de Madrid
http://www.mataderomadrid.org/casa-del-lector.html
Campo cerrado y Erlea Maneros Zabala en el Museo Reina Sofía
http://www.museoreinasofia.es
Miguel Blay, arte y conferncias en el Museo del Prado
https://www.museodelprado.es
Archivo de Paco Gómez en el Canal de Isabel II
http://www.fundacioncanal.com
Bernardí Roig expone en la Fundación Lázaro Galdiano
¿Tú qué coleccionas? ¿Se pueden coleccionar las obsesiones? «Hay muchas especies de coleccionistas y, además, en cada uno de ellos opera una profusión de impulsos» dijo Walter Benjamin, pero lo que realmente nos lleva a coleccionar es el vínculo con la memoria.
La Fundación Lázaro Galdiano presenta, en su línea de aproximación al significado y a las distintas variantes del coleccionismo, la exposición “Bernardí Roig: El coleccionista de obsesiones”, una muestra concebida por el artista y el comisario, José Jiménez, como un diálogo abierto, desde el arte, con la figura de José Lázaro Galdiano y la pasión de coleccionar.
En la muestra se presentan 17 obras en los espacios de la Fundación: dibujos, esculturas, un libro de luz, un molde escultórico, un tablero de imágenes, y una película rodada especialmente para esta ocasión, que permiten apreciar la diversidad de registros del trabajo de Bernardí Roig y su intensa unidad estética. Ocho de estas 17 obras son inéditas y dos están reformuladas para esta exposición. Por ejemplo, la escultura “Prácticas para ocupar el jardín de la FLG”, está producida específicamente para esta muestra por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Otra de las piezas, “Ejercicios para chupar la luz”, está adaptada a un nuevo espacio abierto al público por primera vez, como es el túnel que conecta el Museo Lázaro Galdiano con el edificio de la “España Moderna”. La escultura se sitúa en un pasillo con estanterías llenas de números antiguos de la revista «Goya» publicada por el Museo, un almacén de conocimiento que espera la luz.
Además del túnel que se abre por primera vez, la muestra recorre salas y espacios que no forman parte del recorrido expositivo habitual del Museo, como son: la denominada sala de armaduras -el antiguo vestíbulo de entrada del palacio-, los jardines, o una de las terrazas exteriores del Museo.
Bernardí Roig afirma que sus obras “dialogan con el espacio que ocupan, ya que con su presencia activan el lugar. Se disponen en función de la arquitectura y sus elementos; los suelos, las esquinas, las columnas y la luz. La idea es que esa presencia en el espacio sea capaz de crear el vacío para que así los límites de la obra sean los límites del espacio que la contiene”. Una vez situada la figura en el espacio, el artista considera que aparecen otros elementos que ayudan a sostener la narración, “bien pueden ser dibujos, sonidos o proyecciones de imágenes en movimiento. Por último, aparece el espectador que con su mirada fertilizará el sentido de todo lo que esté ocurriendo. Es el que activa el relato porque no hay mirada que no modifique con su presencia aquello que mira” asegura Roig.
La idea central de la muestra es el diálogo del artista con lo que significa una colección, atesorar conocimiento, almacenarlo y mostrarlo en la casa del coleccionista, por eso juega un papel trascendental la propia sede de la muestra, la casa del extraordinario coleccionista Lázaro Galdiano. El comisario José Jiménez afirma que “el trabajo de Bernardí Roig, en el espejo diseminado de los espacios de la Fundación Lázaro Galdiano: las salas, el jardín, incluso el túnel, permite a nuestra mirada y a nuestra sensibilidad introducirse en la amplitud de registros que implica el coleccionismo, del deseo a la memoria, de la lucha humana con el tiempo a su plasmación en obra de arte”.
El coleccionista de obsesiones es la primera exposición individual de un artista vivo que realiza el Museo y con ella la Fundación Lázaro Galdiano da un paso más en esta nueva etapa en la que se han marcado como objetivo ofrecer una programación cultural activa y estable que les permita dar a conocer, desde múltiples vertientes, la riqueza de la labor cultural que José Lázaro inició.
En definitiva, coleccionar obsesiones hasta convertirlas en obras
artísticas. El trabajo de Bernardí Roig, en el espejo diseminado de los
espacios de la Fundación Lázaro Galdiano: las salas, el jardín, incluso el
sótano, permite a nuestra mirada y a nuestra sensibilidad introducirse
en la amplitud de registros que implica el coleccionismo, del deseo a la
memoria, de la lucha humana con el tiempo a su plasmación en obra de
arte.


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