El loco de los balcones de Mario Vargas Llosa en el Teatro Español
El teatro ha de ser un espacio donde podamos reconocernos todos de algún modo, en ese ritual colectivo hemos de sentir que el discurso de la escena es un cauce por el que navegamos todos. El loco de los balcones es un hermoso cuento en el que lo viejo y la belleza son animales en extinción por una sociedad depredadora que solo piensa en prosperar a partir de destruir la memoria. Es verdad que en medio de ese cuento se cuela el debate sobre si es más importante salvar las cosas o dar de comer a quién no tiene sustento. Pero…¿No es igual de importante el alimento físico que el espiritual?¿No será un problema de este mundo que habitamos que no deja espacio al sustento básico necesario para ser hombres y no animales?. La historia tiene muchos componentes literarios pero también tiene una trama que va desvelándose poco a poco ante los ojos del espectador. Todo transcurre en un espacio a medio camino entre la ensoñación y la cruda realidad, ese toque mágico ayuda mucho al desarrollo de la acción. El equipo de actores está muy bien en sus múltiples caracterizaciones gracias a la precisa dirección de Gustavo Tambascio pero, si hay una razón por encima de todas para ir a ver El loco de los balcones es por ver a ese inmenso actor que es José Sacristán. Su presencia en escena, incluso en los silencios, es emocionante, por momentos es un balcón más que se vuelve frágil ante un mundo deshumanizado y de golpe se convierte en un quijote que lucha hasta la extenuación. José Sacristán es un actor de raza, curtido a base trabajar y trabajar…Da gusto verle con tanta generosidad en escena, no se pierdan esta oportunidad, ya quedan pocos hermosos balcones de los de antes, de esos que no deberían desaparecer nunca.
Adolfo Simón


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