Barcelona, fin de temporada
Escaparse a Barcelona unos días obliga a visitar de nuevo el Parc Güell o la Sagrada Familia pero también es necesario entrar en sus teatros, allí siempre hay propuestas en las que demuestran que el arte de Talia es un vehículo espléndido de expresión para su idioma y su manera de entender el mundo. Hemos tenido ocasión de ver dos espectáculos muy diferentes, por un lado, el estreno en nuestro país de Cels de Wadji Mouawad producida por La Perla 26 en la Biblioteca de Cataluña, en esta ocasión Oriol Broggi aborda el texto desde la cabeza y el corazón, creando un espacio que se incrusta entre el público para que todos nos sintamos parte de esa tragedia contemporánea a través de la cual, el autor nos hace reflexionar sobre una nueva forma de entender los mitos.
Y en el Teatre Nacional de Catalunya, Josep María Flotats lleva a escena un Marivaux: El arte del amor y del azar. Con su manera artesanal y sus colaboradores habituales en la escenografía: Ezio Frigerio y en el vestuario: Franca Squarciapino, se rodea de un grupo de actores, muchos de ellos jóvenes, con los que lleva a cabo este juego de espejos donde los personajes sueñan por un momento por ser otros, para tener que volver a aceptar el linaje de origen.
QRLA
La verdad de Florian Zeller dirigida por Josep María Flotats en el Teatro Cofidis
La verdad de Florian Zeller, dirigida por Josep María Flotats, en el Teatro Cofidis
No es de extrañar que uno de los mandamientos prohiba mentir. La verdad no ayuda mucho al protagonista de esta función, más bien le convierte en un cazador cazado. Josep María Flotats regresa de nuevo al presente con esta pieza, para mostrarnos individuos de hoy, dispuestos a pagar cualquier precio por el triunfo, por conseguir todos sus caprichos, cueste lo que cueste. Pero la verdad es como el agua, por mucho que uno intenta contenerla en las manos, se cuela entre los dedos, dejando al descubierto a esos niños grandes que juegan al amor haciendo trampas constantemente, viviendo una vida de ficción. El montaje es pulcro, todo funciona como un mecanismo de relojería…Todo de un blanco impoluto, para advertirnos, que bajo esa capa de pintura hubo otras paredes pintadas, de habitaciones de otro tiempo, en las que seguro que también se mintió, porque el ser humano ha mentido siempre y siempre mentira.
Adolfo Simón




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