Dios K en el Matadero
Dios K con dramaturgia de Antonio Rojano basada en la novela Karnaval de Juan Francisco Ferré dirigida por Víctor Velasco e interpretada por Alberto Jiménez y Mona Martínez es un ave raris en la cartelera madrileña. Es ese tipo de propuestas escénicas llena de elementos interesantes para el público que va al teatro en busca de esa otra forma poética que no se centre en la superficialidad. Es una ocasión estupenda para entrenar al espectador inquieto con la posibilidad de afinar el gusto por una teatralidad donde pueda aportar su reflexión a partir de lo que se le propone en el texto y la escena. Es un montaje al que cuesta entrar porque empieza cuesta arriba y si lo que queremos es que nos entretengan adoptando una postura pasiva en la butaca, lo fácil es que desconectemos, pero si uno ejerce el derecho y la ocasión para formar parte del viaje creativo, entrará en una montaña rusa de la que no se bajará hasta el final. Los ídolos de barro que aspiraron a ser mármol son personajes muy sugerentes, tienen los elementos idóneos para crear buena ficción a partir de la realidad. Hay momentos en que uno ha de respirar hondo y otros en los que la respiración se acelera…Eso es teatro; un espacio para la reflexión y la emoción. Y, además, hay dos médiums excelentes llevando a cabo este ritual contemporáneo, ahí, a un metro de nuestro cerebro. Lo que no entiendo es porque se produce y programa un material así para estar en el último rincón del matadero, donde las bestias ya no respiran.
Adolfo Simón

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