Kathie y el hipopótamo de Mario Vargas Llosa en el Matadero de Madrid
De pequeños, cuando el mundo se hace cuesta arriba nos subimos al desván para abrir el baúl de la abuela y ponernos sus trajes, imaginando que somos otros. De mayores, a veces, hay que subir a las buhardillas para reinventarnos la vida que tuvimos, los sueños y deseos que no cumplimos y ajustar cuentas con el pasado, para poder sobrellevar el presente y recibir al futuro con los brazos abiertos. Mario Vargas Llosa ha escrito un relato endiablado donde los personajes se miran en espejos deformantes para descubrir su verdadero rostro. La historia de Kathie no es lo más importante, poco importa lo que le pasa a esta señora burguesa aburrida de aburrirse, lo verdaderamente interesante es lo que propone teatralmente este texto para una mirada sensible desde la dirección y en este caso, Magüi Mira ha descifrado con ironía y delicadeza todos los signos encriptados del texto y se los ha propuesto en bandeja de plata a los actores, para que hagan de ello un juego delicioso en el que todos están en estado de gracia, jugando todas las cartas que cada secuencia propone y Ana Belén está absolutamente entregada a la propuesta, canta, baila y compone todos los personajes que se ponen en juego en la imaginación de esta Kathie inquieta y voluptuosa.
Adolfo Simón


Debe estar conectado para enviar un comentario.