El divorcio de Figaro en el Centro de Arte Fernán Gómez
Un espectáculo que aborda, con una lectura abierta y llena de lucidez, la lucha del individuo frente a la sociedad. El Divorcio de Fígaro retoma los personajes de Beaumarchais y, con un poco de serrín y sangre, una buena dosis de humor y un mucho de inteligencia, los lanza a la vorágine de un mundo loco y cruel. Estas palabras de presentación de la obra resumen muy bien lo que Alfonso Lara ha pretendido hacer con el texto de Ödön Von Horváth. En la Sala II del Centro de Arte Fernán Gómez asistimos a un ceremonial extraño en un cabaret de muerte custodiado por dos militares. Allí serán empujados los personajes como a un foso en el que se les interpela sobre sus deseos y anhelos. Es como entrar en un laberinto donde no terminas de encontrar nunca la salida. Los actores transitan de la realidad al espejismo con paso firme en la propuesta.
Adolfo Simón


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