Un pasado en venta en La casa de la portera
Hay que tener cuidado con las personas que viven solas…
Hay que tener cuidado con las personas que siempre piensan en el bien ajeno…
Hay que tener cuidado con las personas que siempre esperan que suene el timbre de la puerta y haya alguien tras ella…
Hay que tener cuidado con las personas que quieren vender una casa a muchos compradores…
Hay que tener cuidado con las personas que no les gusta repetir las cosas…
Hay que tener cuidado con las personas que se parecen a algún familiar que ya no está entre nosotros…
Hay que acudir a La casa de la portera para acompañar al personaje que interpreta Marta Fernández Muro mientras se recorre la vivienda en venta…Y dejarse llevar por su amabilidad…aunque uno no escuche las cosas que ella oye…
Es una delicia oler la mandarina que mordisquea ante nosotros mientras recuerda…recuerda…recuerda…y un lujo tener a una actriz como Marta entregada a esta experiencia insólita…
El texto, de la propia intérprete, es un cuento mágico con tintes terroríficos que apetece seguir por las estancias de la casa que se prolonga gracias a la imaginación del público. La dirección de Pilar Massa es sencilla y efectiva…facilita que todo tenga sentido y se ubique en el espacio coherentemente.
Adolfo Simón


Dios mio. Si fuera un aspirante a escritor de textos teatrales, ahí buscándome la vida con mi talento…menos mal que no. Dios mio. Y a la salida encima…oyendo unas cosas…solo me venía a la mente la famosa escena del cine de Annie Hall de Mcluhan! Jamás había visto nada tan parecido.
31 de enero de 2013 en 22:39