La verdad sospechosa en la Compañía Nacional de Teatro Clásico
Vivimos unos tiempos en los que los pequeños grandes hombres se convierten en los dueños del mundo a base de mentiras y manipulaciones. Esta idea tan moderna es el eje que vertebra la obra de Juan Ruíz de Alarcón y que, si en el texto podría desprenderse que la figura del protagonista es un niño malcriado que vuelve a casa de papá tras prepararse y que tiene dotes de un don Juan de rebajas, no es así como se enfoca ese perfil porque, de ese modo, tal vez nos dejaría fuera de esa lista de gente gris que también usa estrategias para conseguir sus fines aunque sea fraudulentamente. Y todos los elementos de la puesta en escena dirigida por Helena Pimenta conducen a ese objetivo…Una escenografía de apariencia sencilla que se convierte en una caja de sorpresas donde los personajes habitan como ratas en sus agujeros. Y un elenco espléndido, coral, mostrando así que no hay jerarquías en ese mundo de ensoñación donde la realidad finalmente se impone.
Adolfo Simón


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