Una vida robada de Antonio Muñoz Mesa en el Centro de Arte Fernán Gómez
Muchas veces oímos la expresión: Los viejos son como niños. Y a los niños les gusta jugar, a veces a juegos peligrosos. Es interesante el planteamiento de la trama de Una vida robada al mostrarnos la llegada del personaje protagonista femenino a una casa llena de información almacenada, custodiada por un viejo que quiere comportarse como un niño y no abrir las puertas de la memoria. Pero para eso está el juego, para hacer trampas y estrategias. El trueque en el juego hace que los personajes vayan desvelando sus verdaderas intenciones y descubriendo catárticamente el horror de su pasado. Hay componentes trágicos, yo diría que edípicos tratados de forma contemporánea con un elenco implicado en la obra.
Adolfo Simón


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