Revista digital de Artes escénicas -Año 12º-

Rudolf de Patricia Suárez en la Sala Mirador

Las víctimas de los holocaustos no son solo los que desaparecen durante el horror de esos tiempos, hay víctimas que heredan terribles heridas físicas o psíquicas que les acompañarán el resto de sus vidas. En Rudolf, Patricia Suárez nos habla de las hojas de un calendario en el que Alemania se reconstruye tras el salvaje paso del nazismo por sus calles y plazas. En ese tiempo donde parece que el sol volverá a salir, siguen viviendo en la bruma y el ruido de la pesadilla reciente, dos personajes heridos por ese desastre humano. Dos personajes que tratan de olvidar el pasado, creyendo que fue la vida de otros y soñando por un futuro que no saben qué lugar tendrá en su piel. Dos seres frágiles que se esconden en la comida y las caricias torpes. Dos seres complejos y contradictorios que interpretan con delicadeza y verdad dos actores en estado de gracia: María Botto y Roberto Drago. Cristina Rota ha huido, acertadamente, de una puesta aparatosa para centrarse en la vida en escena a través de sus actores.
Adolfo Simón

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