Revista digital de Artes escénicas -Año 12º-

Carne viva de Denise Despeyroux en La pensión de las pulgas.

Ay! esto ya no es lo que era, ni este mundo ni el teatro, siendo como es, una pieza clave de nuestra sociedad. Por suerte ya no es lo que era, antes, el público se sentaba en un patio de butacas y se lo daban todo masticado. Ante sus ojos se cambiaban los decorados e iban transcurriendo las escenas de la obra. Bueno, es verdad que algunos colectivos incluyeron la animación en sus espectáculos y los espectadores tenían que participar quisieran o no. Lo que está cambiando de un tiempo a esta parte es el juego dramatúrgico con el espacio en lugares no convencionales como La pensión de las pulgas pero no me refiero a ir de una habitación a otra, no, aquí, la autora y directora, Denise Despeyrous crea una estructura cuántica en la que nos involucra y somos nosotros, de manera casual, los que vamos contrayendo el periplo de la acción; el público se divide en tres grupos y ninguno vivirá la misma historia aunque se esté contando lo mismo a través de los tres espacios que se recorren. En toda la propuesta hay algo de disparatado y surrealista, como los tiempos que estamos viviendo, así, durante dos horas, entramos en un bucle que por más absurdo que parece ante nuestra mirada, al salir, uno piensa…es la mejor manera de contar la realidad.
Adolfo Simón

carne

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