«Equus» en la sala Arte y Desmayo
Algunos textos teatrales tienen un lugar y tiempo determinado y Peter Shaffer ha sabido situarnos en diferentes ambientes que no haría falta actualizar. Nos encontramos en 1973, un tiempo en el que la religión y la represión se vivían de otra manera, pero, aún así, el ser humano sigue canalizando sus pulsiones de maneras muy similares a aquellas épocas y por eso esta obra es atemporal. Pueden ser más o menos aceptadas por la sociedad o la ciencia que les rodea, y la pregunta fundamental, como reza el programa, es: ¿Hasta qué punto es lícito seccionar, eliminar o reprimir las partes de la personalidad que repugnan al dios de la normalidad…?
Una interpretación soberbia por parte de Juanma Gómez y el joven Sergio Ramos en el papel de Alan y bastante buena por parte de los otros actores, nos sumergen en esos rincones escondidos de nuestra personalidad sobre los que hace falta reflexionar. A estas alturas, ya no nos escandalizan los desnudos frontales, ahora lo que nos escandaliza es el poder de la mente humana para decidir y manipular sobre esa materia tan subjetiva: la normalidad.
Luis Mª García Grande.
Comparte esto:
- Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico
- Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X
- Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook
- Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp
- Haz clic en Pinterest (Se abre en una ventana nueva) Pinterest
- Imprimir (Se abre en una ventana nueva) Imprimir
- Compartir en Tumblr (Se abre en una ventana nueva) Tumblr
- Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn
- Compartir en Telegram (Se abre en una ventana nueva) Telegram
- Compartir en Pocket (Se abre en una ventana nueva) Pocket
Relacionado
Esta entrada fue publicada el 29 de noviembre de 2016 por querevientenlosartistas. Se archivó dentro de CRÍTICAS, NOTICIAS, TEATRO y fue etiquetado con arte y desmayo, Carlos Martinez-Abarca, Equus, madrid, Peter Shaffer, teatro.

Deja un comentario