Revista digital de Artes escénicas -Año 12º-

Diotima de María Zambrano en La puerta estrecha

Siempre que acudo a La puerta estrecha, al cruzar su umbral, tengo la sensación de que viajo en el tiempo y el espacio, es como si pudiera llegar, a través de sus muros, al corazón de Buenos Aires, a un barrio que ama el teatro, el rito eterno. Afuera queda el asfalto y el ruido de Madrid, el frío invierno obliga a la gente a correr a sus casas, hay poco tiempo para detenerse ante la poesía. Hoy he podido viajar también desde la sala peculiar de este teatro a otro momento de nuestra historia, aquel en la que María Zambrano seguía tejiendo palabras con las que construir pensamiento y humanidad. Y, además, no solo había palabra sobre la escena, había poesía en cuerpo y alma. Probablemente, en estos momentos, una de las mejores propuestas escénicas, llena de atmósferas y belleza transgresora este en esta sala: Diotima de María Zambrano es una de las piezas que nos permite fulminar los tópicos de lo que ha de ser teatro de ideas. Aquí hay rito sagrado y emoción en cada pasaje, en cada rincón, en cada objeto y sonido…No es una obra convencional, por suerte, es una experiencia sensorial, de emoción inteligente. Vayan y canten una nana cuando se acueste la luna en la cuna.
Adolfo Simón

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