Revista digital de Artes escénicas -Año 9º-

Volver al lugar de los sueños

Cuando pase el tiempo, podremos contar que…”Vivimos una experiencia insólita, estuvimos encerrados en casa durante tres meses y en ese tiempo, no pudimos refugiarnos ni un solo día en ese lugar donde todo se altera, el tiempo, las historias, el encuentro en vivo en los teatros.” Y podremos decir algunos, la noche del 17 de junio volvió el rito, nos reencontramos en la casa de la imaginación: El Teatro. Anoche volvió a abrir sus puertas los Teatros del Canal y allí estuve, no podía faltar a la cita porque, durante esto tiempo de aislamiento he sentido la falta de ese lugar donde abstraerme de la realidad, ese espacio donde experimentar todo tipo de emociones, como muchas veces no se sienten en la vida. Después de mucho tiempo volví a prepararme para la ceremonia, me volví a vestir para ir al teatro y acudí como quien va a una cita especial; las mariposas revoloteaban en mi estómago al llegar al edificio. El telón ya estaba levantado en la calle, la música y la animación nos recibían antes de entrar en el hall del teatro donde la medida de temperatura sería la prueba final para poder acceder a la sala. El patio de butacas y el escenario ya nos esperaban con cierta teatralidad, por un lado, una agrupación de música nos hacia más fácil la espera y en las butacas que no podían ser ocupadas, naturaleza verde y figuras estáticas creaban una atmósfera extraña que evitaba la sala distante y vacía. Y se hizo un leve oscuro tras las palabras de Blanca Li para recordar a las víctimas de la pandemia. Y sobre el oscuro, aparecieron los pasos de Israel Galván, transfigurado bajo una leve luz, realizando un rito mágico con sus manos y su cuerpo, tratando de realizar un exorcismo al momento que vivimos, para despejar la niebla y el miedo ante un futuro incierto. Durante una hora asistimos a una pieza breve y sencilla, cargada de emoción. Poco importa si lo que allí ocurrió y se vio no dejará satisfecho a todo el mundo, tal vez a mí no ha provocado lo que otras obras en un patio de butacas pero, lo importante creo no era lo teatral anoche, era la posibilidad de romper el maleficio de un teatro cerrado, recuperar el espacio de la emoción y el encuentro, dejando claro que el teatro no es un lugar de peligro, es un espacio de VIDA y SANACIÓN!. Las entradas para las obras programadas en este peculiar Madrid en danza están agotadas pero se pueden ver vía online, consultar en la web del Teatro. Larga vida al TEATRO!!!.
Adolfo Simón

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