Revista digital de Artes escénicas -Año 9º-

La Compañía Nacional de Danza en el Teatro Real

El Teatro Real ha acogido durante los días 19,20 y 21 a la CND, que retoma su actividad y muestra el primer trabajo de Joaquín de Luz, su actual director. Para ello, ha ideado un programa que incluye tres lenguajes para la danza: El programa incluyó las coreografías Apollo, de George Balanchine, y Concerto DSCH, de Alexei Ratmanski, por primera vez en este escenario; y White Darkness, de Nacho Duato con la música en directo de la Orquesta Titular del Teatro Real bajo la dirección del maestro Manuel Coves, y la participación especial del pianista Luis Fernando Pérez en Concerto DSCH.

Estrenada por los Ballet Rusos de Diághilev en París en 1928, Apollo fue la primera colaboración entre George Balanchine y el compositor ruso Igor Stravisnky, obteniendo un inmediato reconocimiento internacional. La sintonía entre ambos artistas desemboca en una obra de narración sencilla, casi leve, pero con una gran armonía entre forma y música, constituyendo el mejor exponente del lenguaje neoclásico.

La historia se centra en la figura de Apolo, dios griego de la música y su encuentro con tres Musas a las que acompaña al Parnaso: Terpsícore, musa de la danza y el canto; Polimnia, musa del mimo; y Caliope, musa de la poesía.

Cuando Alexei Ratmanski estrenó Concerto DSCH, con el New York City Ballet, contó  con Joaquín de Luz y Gonzalo García como bailarines principales. El 19 de noviembre, en el Teatro Real, ambos se reunieron de nuevo para compartir escenario y transmitir la emoción, energía y drama del Concierto para piano nº 2 de Shostakóvich a través del lenguaje de Ratmanski, que aúna en un discurso continuo los contrastes de la partitura, de la exaltación a la serenidad, de la vitalidad a la melancolía, de las notas marciales al intimismo casi poético.

En White Darkness, última coreografía del programa, Nacho Duato nos empuja a reflexionar sobre el mundo de las drogas, su oscuridad, las consecuencias individuales y sociales, la destrucción y la oscuridad a la que conducen. La música de Karl Jenkins (Variaciones Adiemus, Cuarteto de cuerda nº 2), la escenografía de Jaffar Chalabbi y la iluminación de Joop Caboort acentúan el carácter desgarrador de una historia cuyo final conocemos, sufrimos, hacia el que caminamos, acompañando esa senda sin escapatoria por el que transita la bailarina.

Consagrada casi desde su estreno, White Darkness es, posiblemente, una de las mejores creaciones del coreógrafo español.

Es, sin duda, un programa de grandes momentos. Tres lenguajes distintos para una palabra común, danza.

Luis Mª García

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