Atraco, paliza y muerte en Agbanäspach en el CDN
Dos jóvenes dramaturgos de suburbio reciben su primer gran encargo: estrenar un espectáculo en el Centro Dramático Nacional de Boris Kaczynski. El único requisito que el magnate les impone es el de escribir una obra sobre un atraco a un banco. Este es el punto de partida para generar una endiablada arquitectura dramatúrgica en la que nada de lo que parece es y todo está basado en una realidad muy probable. Con un ritmo vertiginoso y cinematográfico, se construye un espectáculo que nos hace viajar en el tiempo, en los lenguajes y en todos los planos que la imaginación puede poner en funcionamiento en nuestro cerebro. Lo más parecido a un viaje psicotrópico.
Adolfo Simón

