Revista digital de Artes escénicas -Año 9º-

“El príncipe constante” en la Compañía Nacional de Teatro Clásico

Una obra que ha recogido grandes elogios de diversas tradiciones teatrales europeas como la alemana, la polaca o la rusa. Una obra que llevó a Goethe a decir en 1804, en una carta a Schiller, que si toda la poesía del mundo desapareciera, sería posible reconstruirla sobre la base de El príncipe constante.
La libertad de cada persona, defendida hasta sus últimas consecuencias, llevará a Calderón a visitar zonas del comportamiento humano no visibles hasta ese momento, conjugando esa defensa con una fascinante exaltación de infinitos aspectos del amor humano y su proyección hacia lo trascendente. En esta puesta en escena se huye de todo adorno que distraiga sobre lo que Calderón quiere hablar en el fondo de su texto. La esencialidad en el montaje, la austeridad en gestos y estéticas, concentra la atención del espectador en la palabra, la acción mental y emocional que esta produce.

Adolfo Simón

EL PRÍNCIPE CONSTANTE - Teatro Arriaga Antzokia

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