Revista digital de Artes escénicas -Año 9º-

“El ciclista utópico” en el Teatro Galileo

Manuel, un maestro rural que vive feliz y apaciblemente con su mujer y sus tres hijas menores de edad, un día cegado por el sol atropella en un cruce al ciclista Acebal y destroza su bicicleta. El ciclista se muestra muy apenado por este hecho y despierta la compasión de Manuel. Hay obras que se empeñan en contar las miserias y contradicciones del ser humano de forma grandilocuente, como si el público necesitase fuegos de artificio para entenderse mejor o comprender un poco más al otro. El ciclista utópico tiene la virtud de no ser ostentosa en ningún sentido, ni en la puesta en escena ni en el trabajo de los actores. Todo está al servicio de contar la historia como si fuese una aventura que le contamos a nuestro mejor amigo, el espectador. Y poco a poco, de forma sutil, va todo adquiriendo un volumen físico y ético que nos acerca a ese precipicio donde se asoman los personajes. Se agradece acudir al teatro y sentir que nos tratan como seres inteligentes y que nos empujan en un viaje para no olvidar que debajo de los corderos, a veces, hay lobos.

Adolfo Simón

El ciclista utópico - Teatro Galileo - Teatro Madrid

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