Revista digital de Artes escénicas -Año 9º-

«Mil amaneceres» en Nueve Norte

Castilla de las Españas del siglo XVII. El joven Benjamín, autor reconocido y altamente valorado, acude a rendir homenaje a quien ha sido su maestro y amigo: Antón Toledo, al que conoció en galeras siendo un adolescente durante los mil días de condena. Ante el féretro de Antón y de quienes lo velan en un convento-hospicio, se enfrenta al recuerdo explicando y comentando hechos, anécdotas, lances y sucesos lejanos en el tiempo pero muy presentes en su mente. En su revivir descubre que las reflexiones y la actitud de Antón ante la vida, ahora ya sólo en su recuerdo, son las mejores armas para afrontar el día a día. Por duras y difíciles que sean las circunstancias que nos rodean, no hay que darse por vencidos ni aún vencidos.

Una pieza con aroma de clásico y tratamiento actual en el que el texto de José Luis Alonso de Santos, que viaja por mil y una peripecias, está muy bien servido por el actor que se desdobla en todos los personajes sin grandes aspavientos. Es una pieza que nos permite una experiencia vivencial en clave meta teatral.

Adolfo Simón

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