«Que de noche le mataron» en el Teatro Fernán Gómez
Dos historias se entrecruzan: en una, Don Alonso emprende a caballo, en su última noche, el camino de Medina del Campo a Olmedo; en la otra, un joven motorista hace el mismo camino, a la misma hora. A lo largo del viaje desgranan sus respectivas historias que formulan solos, en alto, como un conjuro contra el miedo que persigue a ambos como una suerte de pesadilla. La ambigüedad entre ambos espacios y tiempos recorre toda la obra y nos muestra a los dos protagonistas como personajes dobles. Así como dobles son asimismo sus razones: el amor, los celos, la envidia, el éxito social, las sombras, la soledad, el miedo irracional, el miedo real, el destino común, que se ignora y se presiente, lo fatal.
En este espectáculo hay un triángulo fantástico en el plano creativo, Julieta Soria bebe de El caballero de Olmedo de Lope de Vega, condensando en tiempos el vértigo hacia la tragedia pero, además, imagina un espejo del personaje en la actualidad en el que nos sentimos reflejados todos; realizando un viaje similar sin retorno. Ese doble camino tiene muchas paradas para llenar de inquietud el aire, de humor cada recodo de la carretera…de juegos posibles. En otro vértice, está Ainhoa Amestoy en la dirección que, con aplomo, acompaña al actor para que se comprometa con cada uno de los momentos y posibilidades que el texto le propicia. Y el triángulo se cierra con Juan Cañas, un actor que realiza un trabajo prodigioso en escena, todo lo que hace está cargado de realidad y emoción. En este caso no se puede hablar de monólogo porque en escena, aparecen muchos personajes y a todos les da vida.
Adolfo Simón


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