«Las últimas» en el Teatro Valle Inclán del CDN
Un elenco atravesado por la relación entre España y Filipinas (¿o era Maharlika?). 461 años de historia a través de piezas de arte: una estatua de los últimos de Filipinas que se inaugura en 2020, Imelda Marcos y Carmen Polo en un cocktail en el Pardo, una exposición muy particular en el Palacio de Cristal del Retiro, Sor Jerónima de la Asunción y sus monjas embarcadas en un galeón, Magallanes conquistador (¿o era Julio Iglesias?) muriendo a manos de Lapu Lapu, palabras que mejor no pronunciar, conversaciones que cuesta tener y madres que sacan el karaoke si la vida se pone fea.
Esta es la sinopsis en el programa de mano y, aunque a priori parezca imposible que todos estos elementos aparezcan en la obra, lo están y juntos construyen un puzzle enloquecido en clave de cabaret literario, como aquellos que en la Alemania pre nazi, advertían con humor y distanciamiento del dolor que acechaba alrededor. Hay muchas formas de sanar heridas y romper el silencio, unos lo hacen desde el desgarro y otros, como en esta pieza, eligen el divertimento y el juego. El público sabe de lo que se está hablando y con una sonrisa podrán reflexionar sobre lo que ocurrió y que no conviene olvidar.
Adolfo Simón


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