«El caballero de Olmedo» en la Compañía Nacional de Teatro Clásico
El caballero de Olmedo es, sin duda, uno de los textos más hermosamente poéticos de nuestro Siglo de Oro. Estrenada en 1620, los espectadores asistían a una especie de crónica de una muerte anunciada en la que, desde el inicio, conocían más que los personajes mismos, por lo que esa suerte de fatalidad, de destino terrible e inexorable, generaba una profunda inquietud. Lo que comienza siendo un cuento amable, una aparentemente previsible historia de amor, con sus lances, su criado gracioso, sus divertidos engaños y disfraces, poco a poco se va enturbiando hasta convertirse en un angustioso y siniestro cuento de miedo. Pero nosotros, el público, eso ya lo sabíamos.
Laila Ripoll realiza una versión escénica centrada en el trabajo del elenco y en las atmósferas oníricas que se generan con la video creación y el espacio sonoro. Una propuesta esencial, sin artificios, con una mezcla equilibrada entre lo cómico y lo trágico. Un trabajo potente con el que abrir la temporada 26/27.
Adolfo Simón


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