Revista digital de Artes escénicas -Año 12º-

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«Pródigo» en Nave 10.

Justo antes de la gran campaña de Navidad, muere la matriarca de una empresa carnicera. Su hijo, con 40 años y bastantes asuntos que resolver, vuelve para cobrar su parte de la herencia y divorciarse así de su padre. Eva Mir se pregunta, entre otras cosas, quién nos ha contado nuestra historia familiar.

La pieza es un juego meta teatral gracias al cual podemos ver las diferentes perspectivas de los personajes sobre «la familia» que, en este caso, plantea la idea de «Pródigo» como una vivencia generalizada que condiciona las relaciones. La puesta en escena es despojada, con acento puesto en elementos frigoríficos; objetos donde se guardan recuerdos y vivencias pasadas.

Adolfo Simón

ACTIVIDAD CULTURAL.

ConvocatoriasESTAMPA 2025 (IFEMA, Madrid. Hasta el 12 de octubre de 2025).Mostra Espanha 2026 (Ministerio de cultura, Portugal. Hasta el 31 de octubre de 2025).I Certamen de Pintura y Escultura Alfonso Aramburu Terrades (Fundación Caja Rural del Sur, Andalucía. Hasta el 30 de noviembre de 2025).Savia III (Galería ARTENUEVE, Murcia. Hasta el 30 de noviembre de 2025).ExposicionesEntre la figuración mágica y el surrealismo, Íñigo Navarro frente a Goya (Museo Lázaro Galdiano, Madrid. Hasta el 22 de noviembre de 2025).Irati Gorostidi Agirretxe. Arcoíris 82 (Tabakalera, Donostia. Hasta el 6 de enero de 2026).Jitka Hanzlová. Identities (Albertina Museum, Viena. Hasta el 26 de octubre de 2025).Eva Lootz (Kunsthaus Baselland, Basilea. Hasta el 25 de enero de 2026).

«Los días perfectos» en el Teatro de La Latina

A partir de la lectura, en un centro de documentación de Texas, de originales de cartas que William Faulker le había enviado a su amante Meta Carpenter, nuestro personaje decide dar revisión a su matrimonio; repasa su vida sentimental, los cambios a partir de 17 años de convivencia, el deseo de la creación de una familia y su inevitable rutina; lo que se extravía, lo que logramos retener, Flo que se ambiciona no perder, el natural devenir de un amor que se presentaba idílico en la juventud.

Leonardo Sbaraglia aparece en escena con una fragilidad que emociona y durante toda la obra, transita por sensaciones y sorpresas que van reconduciendo su vivencia personal y el viaje iniciático por el escenario. Es complicado siempre llevar una novela al teatro, pero en este caso, la adaptación y dirección de Veronese permite que conectemos con ese «descubrimiento» sobre el misterio de vivir con sueños que a veces se alcanzan y en otras ocasiones, se diluyen.

Adolfo Simón