Revista digital de Artes escénicas -Año 12º-

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«Camino a la Meca» en el Teatro Bellas Artes.

El teatro lleno, todo el público en pie al finalizar la función, normal, tras la representación, se crea un silencio inmenso, ese que se oye cuando se ha vivido una experiencia inolvidable. Todo el tiempo, aunque no hable, está la mirada sobre Lola Herrera, ha conseguido en esta obra, gracias a sus compañeros dentro y fuera de escena, claro, pero sobre todo a ella, por permitirse «ser» durante una hora y media, realizar uno de sus mejores trabajos, sin forzar nada, está y se mueve como si ese sueño utópico de la obra fuese el que ella desea para el mundo en que vivimos. Asistir a «Camino a la Meca» es mucho más que acudir a ver una función de teatro, es experimentar en colectividad un tiempo sobre la vida y el tiempo, sobre los deseos y los sueños inesperados. La gran Lola Herrera, de nuevo habitando escenarios.

Adolfo Simón

Información cultural.

ConvocatoriasEMOP. European Month of Photography (Varias sedes, Berlín. Hasta el 31 de marzo de 2025)Convocatoria para participar en UrbanBat Fest XIV (UrbanBat Fest, Bilbao. Hasta el 6 de abril de 2025)SOLO AI AWARD (Colección SOLO. Hasta el 11 de mayo de 2025)Las flores mueren dos veces. Leica Talk de Cristóbal Ascencio (Espacio Leica, Madrid. 26 de marzo de 2025)ExposicionesFuentesal Arenillas e Itziar Okariz. Carrusel (Centro Cultural Conde Duque, Madrid. Hasta el 18 de mayo de 2025)Inés Medina. Investigación analítica plástica. 1978-1995 (Artium Museoa, Vitoria-Gasteiz. Hasta el 1 de junio de 2025)Patricia Sandonis. Incertidumbre en consenso (Museo Patio Herreriano, Valladolid. Hasta el 13 de mayo de 2025)Un tiempo elástico (Centro de Arte Complutense, Madrid. Hasta el 23 de marzo de 2025)

«Teo encadenado» en la Sala MIRADOR.

En la calle Escitia número 13, vive Teo en compañía de su perrita fiel. Teo se ha encadenado a su casa tratando de evitar un desahucio inminente. Al igual que el mito de Prometeo fue encadenado a una roca castigado por enseñar el fuego a los humanos.

La pieza nos invita a esta revisión del mito para ver una realidad que sigue siendo una pesadilla para todas aquellas personas que se ven obligadas a abandonar su vivienda. No es una propuesta realista ya que conjuga los dos tiempos, el del mito y el del anti héroe moderno, así, el espacio contiene un cruce de estéticas y lenguajes…lo real y lo mágico.

Adolfo Simón

«L’anorak (El anorak)» en el Teatro de la ABADÍA/Teatralia.

Para L’anorak (El anorak), la compañía catalana Íntims Produccions parte del emblemático cuento El abrigo (o El capote, según la traducción) de Nikolái Gógol, publicado con gran éxito en 1842. El relato presenta la historia de Akaki Akákievich Bashmachkin, un funcionario de San Petersburgo que trabaja como copista en los escalafones más bajos de la administración rusa. La llegada del frío invierno le impone la necesidad de conseguir un buen abrigo, pero su humilde condición, pese a que trabaja en cuerpo y alma tanto como puede, no le permite comprarse uno nuevo.

Un montaje de teatro gestual donde el juego de cuerpos que se multiplican y acentúan la acción, van generando un universo surrealista y enigmático para contar esta historia sobre las dificultades de vivir en las ciudades que no atienden a los desfavorecidos.

Adolfo Simón

«Kostya» en el Teatro del BARRIO.

Tras pegarse un tiro al final del célebre drama de Chejov, inexplicablemente, Kostya sobrevivió. Hoy, veinte años después, Konstantin Gavrilovich es un escritor de mediana edad que reflexiona acerca de su vocación, el arte y los fantasmas que habitan su existencia: su madre, Boris Trigorin y, por supuesto, Nina.

La obra de Chejov es muy alargada, sus textos se han convertido en una llave fascinante para muchas generaciones de teatreros, para reflexionar sobre el sentido del teatro en cada momento de la historia contemporánea, una forma también de mirar profundamente a la sociedad. Y el público, acude cada vez que aparece el nombre de Chejov porque saben que la historia no será trivial aunque lo pueda parecer. En este Kostya, Rubén Ochandiano genera una meta teatralidad para jugar con varios tiempos, el de Chejov, el de otros momentos del teatro visto desde el cine y su propia experiencia personal que no autobiográfica. Un monólogo intenso y febril para saber hacia donde va y qué sentido tiene el teatro hoy.

Adolfo Simón