Revista digital de Artes escénicas -Año 12º-

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«MARÚNICA, Reportaje a una pintora española.» en El Umbral de Primavera

Marúnica va al rescate de la vida y la obra de Maruja Mallo, marginada artista del surrealismo que vivió su exilio en Argentina. La clave del sentido del espectáculo consiste en aludir al carácter evanescente de la trascendencia artística. Porque al igual que Maruja, muchos artistas tuvieron recorridos vitales que, a pesar de su intensidad y valía, quedaron relegados al olvido. Es cierto que el nombre de Maruja Mallo finalmente fue incluido en la Generación del ‘27 (integrada entre otras y otros por García Lorca, Alberti, Dalí y Buñuel) merced a una labor revindicativa reciente. No obstante, en la Argentina, donde la artista residió entre 1937 y 1964, no se guarda memoria alguna ni de su vida ni de su obra.

Dirigida por Ana Alvarado, Cecilia Hopkins recrea a la gran pintora española apelando a la palabra y la danza en tanto que la puesta en escena recrea en formato multimedia fragmentos de su obra.

La pieza es una propuesta meta teatral a partir de la posibilidad de una entrevista actual de la artista, en la que van surgiendo sus recuerdos y experiencias. La plástica, objetos y trabajo corporal, consiguen que volvamos a ver en escena, a través del cuerpo de la interprete, el imaginario de Maruja, creadora adelantada a su tiempo, artífice de un universo único y original. Hoy se está recuperando su obra para disfrute de nuevas generaciones.

Adolfo Simón

«Cartas de mujeres» en el Teatro Español

Una noche cualquiera, Virginia descubre una caja olvidada en el piso de su abuela. Dentro, cartas que nunca llegaron a su destino.

Este es el hilo conductor dramaturgico que atraviesa la breve pieza y que permite vayan aflorando las cartas, engarzadas una tras otra, para desvelar deseos y pensamientos de mujeres de otro tiempo que, curiosamente, podrían ser de hoy. Un juego escénico sobre ropa acumulada completa la función donde las tres actrices juegan como niñas con sus recuerdos.

Adolfo Simón

«El escondido y la tapada» en la Compañía Nacional de Teatro Clásico

Siempre supone un acontecimiento teatral ampliar el canon de la Compañía Nacional de Teatro Clásico. En esta ocasión, con una comedia deliciosa y delirante de nuestro gran autor don Pedro Calderón de la Barca: El escondido y la tapada. Escrita entre 1635 y 1636, fue encargada para la compañía del famoso «autor de comedias» Antonio del Prado, si no es que lo hiciera directamente la Casa Real, donde se representó el 3 de abril de 1636. Su primera publicación fechada data del año 1657. La obra, pues, es heredera de títulos tan conocidos como La dama duende, Casa con dos puertas, mala es de guardar o El galán fantasma.

Este montaje, con el elenco de la Joven Compañía, tiene la energía y el espíritu de un grupo de actores y actrices que ponen gran entusiasmo y juego para que la endiablada propuesta, se resuelva con agilidad y creatividad. Todo el equipo artístico concentra sus habilidades para crear una unidad estética sin estridencias. Hay momentos en que la acción se acompaña con escenas secundarias en perspectiva, creando cuadros poéticos que completan una propuesta gozosa para el público.

Adolfo Simón

«An-Ki» en CondeDuque/Teatralia 26

An-Ki es un espectáculo inmersivo para solo 24 espectadores, un viaje poético en el que se hibrida el teatro de títeres y objetos con un recorrido sensorial, dentro de un espacio envolvente, la carpa Ortiga, que en esta ocasión se instaló en el patio central de Conde Duque. La música en directo, la iluminación y la propuesta escenográfica crean una experiencia sensible e íntima. De fondo, una reflexión sobre la situación ambiental actual y sobre la huella que dejamos en la tierra.

Al finalizar nos piden que no contemos lo que hemos vivido, para no desvelar el viaje que el público realiza y, aunque ya se marchó la carpa de Madrid, voy a seguir manteniendo el secreto por si os encontráis esta propuesta en algún lugar o por si vuelve a nuestra ciudad. De todos modos, es una vivencia complicada de transmitir, solo podría decir que me sentí como un niño que atraviesa espejos imaginarios y que transita por rincones de la propia imaginación…los sueños a veces se abrazan a las pesadillas y en ese encuentro, aparece la magia. Al salir, tuve la necesidad de volver a entrar, para recorrer de nuevo el laberinto y ver si todo lo experimentado había sido realidad o fruto de mi imaginación.

Adolfo Simón