Revista digital de Artes escénicas -Año 9º-

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Ritual íntimo en la escena madrileña

A menudo, los cómicos usan la escena para hablar de su mundo privado, de esos espacios donde crean o buscan respuestas…o se hacen preguntas. A veces lo hacen directamente sobre cuestiones técnicas de la interpretación o de lo que pasa entre cajas y otras utilizan cualquier excusa para hablar del mundo a partir de sus rituales íntimos. En tres propuestas que hemos disfrutado este fin de semana, hay algo de todo esto…

Ciclo José Ricardo Morales en el CDN.
Y en la primera entrega del Ciclo, dirigida por Víctor Velasco, dos piezas breves y deliciosas. En la primera: Las horas contadas, Lola Manzano da luz al pensamiento del espectador como si ese torrente de palabras fuese el espectáculo en sí. Una íntima y deliciosa experiencia. Y en la segunda: La corrupción al alcance de todos…Un chispeante y delirante Felipe Andrés nos deleita con las reflexiones de una momia fuera de su sepultura, ante la atónita mirada de la investigadora y el vigilante de seguridad. Otra breve pieza que nos enseña lo que podría pasar más allá de la visita normal a un museo. Una buena ocasión, esta que nos propone el CDN para descubrir a unos de nuestros autores menos conocidos.

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Método Le Brun de Juan Mayorga en La trastienda.
Visito de nuevo el íntimo espacio de La Trastienda para disfrutar de la precisión en la escritura de Juan Mayorga. Como cirujano del lenguaje, lo usa en su justa medida para mostrarnos el universo de dos seres que trafican con la gestualidad y las emociones, eso de lo que tanto se sabe en el teatro y que no siempre se valora cuando se realiza con destreza y convencimiento. Una lección sobre la expresión como código comunicativo social. La pieza, dirigida por Inés Piñole es interpretada con precisión y entrega por Manolo Caro y Rosario Santesmases.

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Ciclosatánicos en Espacio Cultural La Victoria – Sala Samotracia.
En la cueva de este espacio en la Calle Santa Isabel de Madrid, hemos visto un tríptico enloquecido en el que hay parejas a las que se suman personajes y cuerpos del pasado para que puedan existir, hay perversas que juegan a meterse en otros oficios por el puro placer de disfrutar desmontando los tópicos de los mismos y hay muertos muy vivos que necesitan volver del más allá para resolver sus apetitos truncados. Un lugar céntrico en el que tomar algo y disfrutar de historias de humor y horror, ambas empiezan por «h» y son imprescindibles.
Adolfo Simón

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