Entreactos en La Casa de la Portera
Un entreacto es ese tiempo de espera donde no pasa nada, entre las escenas y actos de una obra donde se supone que ocurren las cosas importantes…la vida. Y sin embargo, a veces, la verdadera vida transcurre entre los momentos aparentemente trascendentales, porque la vida no es el fuego artificial sino que en muchas ocasiones, lo esencial es ese momento donde se prende la mecha o las cenizas que quedan al final. En Entreactos de María Inés González y Miguel Ángel Cárcano, asistimos a los pequeños momentos privados que durante diez años viven dos mujeres tratando de construir vida en su relación, a pesar de que los obstáculos en el día a día no les dejen afianzar su amor. Ay! si los sofás hablasen…nos contarían los secretos de los trucos de magia.
Adolfo Simón
Historias del Chiscón(HdC) en La Casa de la Portera
¿Por qué no echar pimienta a la mayonesa?…¿Por qué no mezclar churras con merinas?…¿Por qué no sumar y componer un puzle sobre la realidad que vivimos o con la que se nos viene encima a partir de textos de diferentes autores?…¿Es un disparate?…Puede ser…¿Y?…¿Qué harías si te quedase un minuto de vida?…Pues seguramente vaciar toda la mierda que llevamos en la cabeza. Y ese parece ser el hilo conductor de esta propuesta, en la que han tenido que poner en sintonía muchas historias montadas por varios directores…Y han debido congeniar porque no hay nada extraño o en desequilibrio que haga pensar que allí hubo problemas de comunicación. Miguel Ángel Cárcano, Quino Falero, Rulo Pardo y Diego Sabanés dirigien algunas de sus propias historias o en el caso de Quino Falero, las que escribió Denny Horror, Carlos Molinero y José Ignacio Tofé. Y todo junto, una vez llevado al punto, se transforma en un caramelo acido pegado al paladar de la boca, si, reímos pero por momentos se nos queda la risa congelada porque estamos riendo de aquello que nos duele y no entendemos…De este mundo en el que somos extraños en un paraíso del que, otros, tienen la llave…De nuevo un acierto en este espacio que se multiplica sin derribar paredes y sin instalar grúas que muevan al público, ya lo consigue la imaginación y el buen hacer de los intérpretes. Y al final…un OSCURO dicho a plena luz…Por un momento pensé que saldría Gila y diría aquello de…»¿Está el enemigo?… Que se ponga.»
Adolfo Simón



Debe estar conectado para enviar un comentario.