«Pedro y el Lobo» en el Teatro Real
Dentro del programa pedagógico 2014/2015 del Teatro Real nos encontramos con la ya conocida obra de Prokófiev que trata de explicar a los más pequeños los instrumentos de la orquesta mediante el dibujo de los personajes por medio de instrumentos. El compositor tomó como punto de partida un sencillo cuento con el objetivo de mostrar a los más pequeños la complejidad de la orquesta, creando una pieza musical que se considera imprescindible para la iniciación de los futuros aficionados, niños, pero también adultos. Es una de sus obras más conocidas universalmente, de composición muy melódica y que constituye un trabajo programático para narrador, instrumentos individuales y orquesta.
La compañía Etcétera lleva al Real una producción que obtuvo el premio al Mejor espectáculo infantil nacional en Teatralia 1999. Una obra innovadora y creativa que engancha a pequeños y mayores. Una pequeña introducción a cargo de personajes reales nos sumerge en el cuento de títeres que vamos a presenciar. Unos títeres muy bien diseñados a través de colores fluorescentes dentro de una cámara negra, que parece una pizarra escolar, pero mágica, casi como una tablet en la que aparecen los personajes y a la vez, desde fuera, la narradora nos va contando lo que sucede que llaman la atención de los más pequeños y convierten esta historieta educativa creada en 1936 en algo contemporáneo y atrayente para el público infantil.
Luis Mª García Grande

«La Cenicienta» de Malandain en los Teatros del Canal
Los cuentos reflejan muchas veces la realidad. Imitan a la vida idealizándola y haciéndola más bella. «La Cenicienta» de Perrault y de los hermanos Grimm ha tenido muchas versiones y visiones a lo largo de la historia, unas más poéticas, otras menos. Malandain y el el Ballet Biarritz nos traen una versión «moderna» de esta cenicienta, con unos Louboutin debajo del brazo y que se fija más en los vicios y perversiones de la sociedad, en la hipocresía de las reuniones sociales y de las relaciones protocolarias que en el amor y los flechazos principescos en los bailes de palacio. La protagonista queda eclipsada por una madrastra y hermanastras travestis que llevan la voz cantante y a las que no les interesa el amor ni la pasión. Lo que ellas quieren es estar en los saraos modernos, posar en el photocall y llenar su armario con zapatitos para superar con creces a Imelda Marcos.
Las palabras de Massenet en las que se ha inspirado el coreógrafo dicen que Cenicienta «nace para escapar a la negrura de las cosas demasiado reales, para olvidar la humanidad que sangra, la ignorancia y la necedad humanas». El objetivo ha sido conseguido y nos encontramos con una protagonista que está fuera de este mundo y que flota sobre la mediocridad que le rodea. El ballet Biarritz destaca por una ejecución muy correcta y una depuración en el estilo Neoclásico que no tiene nada que envidiar a muchos ballets europeos. El decorado y vestuario de Jorge Gallardo destacan ya que no hacen más que acentuar lo que Malandain nos quiere transmitir. Son pocos medios, sencillos pero eficaces: quedamos sorprendidos por un escenario minimalista pero plagado de zapatos escrupulosamente ordenados que nos sumergen desde el principio en este cuento bailado con música de Prokofiev.
La cenicienta y su corte estará en los Teatros del Canal del 3 al 6 de Abril. Si asisten, no olviden el tacón de aguja.
Luis Mª García Grande.
«Romeo y Julieta» en los Teatros del Canal
Enfrentarse a la partitura de Prokofiev y transformar un ballet para explicar la historia de Romeo y Julieta en la Revolución rusa es una tarea ardua de la que se puede salir no tan bien parado como se quisiera.
La coreografía de Bertrand D’At para la música de Prokofiev es arriesgada e intenta conjugar elementos estéticos de la época a la que nos quiere trasladar con el espíritu del Romeo y Julieta renacentista. Además, una potente escenografía basada en plataformas móviles que asemejan edificios de estilo constructivista y que llenan el escenario ayuda a situarnos en la acción de la Revolución rusa y acompaña perfectamente a la partitura.
El Ballet e l’Opéra National du Rhin, fundado en 1972, es una de las pocas compañías francesas que se desplaza sin problemas del barroco a lo moderno y de lo clásico a lo contemporáneo, y su ejecución coreográfica está a la altura de las circunstancias.
Esta coreografía no es nueva y ya ha obtenido muy buenas críticas pero, a pesar de esto, creemos que muchas veces faltan elementos de unión entre las diferentes partes de manera que se producen lapsos en escena que hacen que se pierda la atención por lo que se está viendo. Por otro lado destaca la frialdad de los movimientos coreográficos nos aleja de lo que realmente se está contando, entre una guerra, sí pero al fin y al cabo es una historia de amor.
Luis Mª García


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