La realidad de Denise Despeyroux en el Centro de Arte Fernán Gómez
A veces el teatro te ayuda a entender la historia.
Otras veces aprendes de la vida. Pero cuando una obra te enseña algo de ti ya todo es más grande. El teatro, en esos casos, se convierte en realidad, en tu propia realidad.
Una uña que hurga en la herida, la incomprensión y la contradicción que somos todos con el otro o consigo mismo.
Nadie debería perderse esta pequeña joya en la que Fernanda Orazi (yo diría la gran) te lleva en un viaje que empieza en la sonrisa y acaba en el rictus de emoción de sentirse ante un espejo que es espejo, con la solución de saber que nunca la realidad será otra que la propia con toda su incertidumbre.
Ana Martín Puigpelat


Deja un comentario